Oro líquido hecho música, aunque con ella puedes bailar.
Es una rubia grande. Fría y tan cálida que llega a emocionar.
Se ve una diminuta viruta de ralladura de limón entre salpicada soplada madera.
Se dice que es de metal, sin embargo he probado su corazón de vainilla.
Tal vez hablemos de un ropero, pero un armario dulce, uno que acoge y acurruca una orquesta, una banda, una agrupación cualquiera.
Sí una tuba, !ha sido herramienta para mostrar tantos sentimientos...!
Cuando la saco de paseo, en las últimas calles todos la miran. Son celos, ganas de cargar, tocar, sentir, abrazar, besar este ligero amarillento peso.
¡Aish Luis!
ResponderEliminarOjalá yo algún día pueda hablar (o escribir) así de algo.
Simplemente...¡precioso!
Me ha encantado, y gracias por subir una entrada <3
Lara.